viernes, 9 de febrero de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LA MECANÓGRAFA DE HENRY JAMES - Michiel Heyns




Título original: The Typewriter's Tale 
Autor: Michiel Heyns
Editorial: Gatopardo
Traducción: Magdalena Palmer
Páginas: 380
Fecha esta edición: 27 noviembre 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros
Imagen de cubierta: Cuarto de trabajo de Henry James en Rye (East Sussex, Inglaterra)


Este libro está inspirado en el personaje de Theodora Bosanquet, Frieda en la novela, quien, entre 1907 y 1916, fue la mecanógrafa del famoso novelista Henry James. Al mismo tiempo que profesa una gran admiración por el escritor, Frieda se siente marginada y subestimada. Sin embargo, la llegada a Lamb House de Morton Fullerton, un seductor periodista amigo de James, pone a Frieda en el punto de mira. A medida que va ganándose la confianza del señor Fullerton, Frieda se verá inmersa en una intriga tan apasionante como las novelas que mecanografía. Todos los personajes que aparecen en esta novela son reales. Éste es el caso también de los escritores Horace Walpole y Edith Wharton, amigos de James, o de Alice y William James, hermanos del escritor.
Hay editoriales que te pones a mirar el catálogo y lo quieres todo. Pero todito-todo. Pues Gatopardo es de esas editoriales. Y encima el último trimestre del año pasado sacó varias novelas contemporáneas que tenían como personajes a autores clásicos que admiro muchísimo: uno de ellos era Thomas Hardy, en la que será mi próxima lectura de la editorial, Invierno, y el otro era Henry James, en este título que os traigo hoy, La mecanógrafa de Henry James (redundando, que es gerundio).

Tengo mucho miedo de que esta reseña se me vaya de las manos en cuanto a extensión, porque quiero hablar de tantas cosas... No solo de la novela, de la historia y de su protagonista, sino de James como persona y escritor, de su obra, de su concepto de la literatura, de la autora Edith Wharton, que también es personaje secundario aunque omnipresente... Pero sé que no debo. Así que a ver cómo me apaño para no soltar un rollo del quince pero sin dejar de tocar todos los puntos importantes (y esto lo digo cuando ya llevo dos párrafos...).

La historia comienza en noviembre de 1907, época en la que Henry James estaba escribiendo su nouvelle Julia Bride (editada por primera vez en España por dÉpoca hace un par de años, por cierto). Lo de escribir es una manera teórica de hablar, pues desde 1894 se veía impedido para escribir sus propios textos a causa de una dolencia en la mano. Sí que escribía su correspondencia, pero la escritura de sus obras era otra cosa debido a su extensión, y tuvo que contratar primero amanuenses, y después mecanógrafas tras la entrada de la máquina de escribir en la rutina de trabajo del escritor. Aquí es donde entra nuestra protagonista, Frieda Wroth, mecanógrafa del autor en la época en la que tiene lugar la novela.

Hace pocos meses que Frieda es la dactilógrafa del ya por entonces célebre escritor Henry James. Sus días en Rye, la pequeña y aburrida localidad donde el autor vive, discurren entre sus horas sentada frente a la máquina de escribir dando ente físico a los dictados de James, y sus paseos por las localidades costeras de los alrededores. Vive en una pensión, no ha trabado amistad con nadie y no se siente realmente valorada por su jefe más allá de su labor como mecanógrafa. Frieda es un personaje muy complejo, con un punto transgresor y moderno muy acentuado para aquellos tiempos, pero que en ningún momento se siente fuera de lugar. Es el tipo de mujer que sin duda existía a principios del XX, pero del que no se solía hablar en la literatura contemporánea a la época (salvo quizás en las obras del propio James, lo que ya comienza siendo un homenaje muy obvio al autor).

Un día aparece por la puerta el atractivo, mujeriego y seductor Morton Fullerton, amigo periodista del autor, aunque mucho más joven que él. Fullerton seducirá a Frieda, pero también le pedirá un favor que concierne a James, y el mundo de Frieda se pondrá del revés. La entrada de Fullerton en su vida no solo despertará sus instintos más naturales (a los que no dudará en responder y dar vía libre sin complejos ni encorsetamientos sociales), sino que pondrá a prueba sus límites morales, e incluso la propia existencia de esos límites, haciéndole cruzar y saltar (sin pensárselo dos veces) barreras de lealtad que hasta ese momento ni se había planteado, y cuyas consecuencias se irán viendo a lo largo de la narración. Poco más os puedo decir sin desvelar más de lo que debo.

La trama, por tanto, gira alrededor de Frieda, pero, como diría Hitchcock, su trama no es más que un mero MacGuffin que esconde aquello de lo que realmente quiere hablarnos el autor: la personalidad y figura de Henry James y su vida en su hogar de Rye, Lamb House, donde vivió desde 1898 hasta su fallecimiento en 1916. Y cuando digo vida me refiero a todo lo que puede circunscribirse a ella: su rutina de todos los días de bajar al saloncito de trabajo y dictar durante horas a su mecanógrafa mientras paseaba de arriba a abajo por la estancia; su agitada vida social, que disfrutaba y le agotaba a partes iguales, llena de continuas visitas a amistades o viajes al continente, así como su enorme hopitalidad, recibiendo visitas constantes de esas mismas amistades y de su familia; la interiorización de su obra literaria, lo que significaban para él la literatura y su profesión de escritor, y su consagración al arte de las letras, a las que dedicó su vida por completo renunciando a una vida personal propia; su deseo de pasar a la posteridad por su obra, de alcanzar la inmortalidad por su trabajo, protegiendo casi con fiereza su intimidad... Era un hombre de profundos afectos que a su vez era muy estimado, pero todo en el ámbito de la amistad al que él, por decisión propia, había reducido su círculo social. 

Estamos por tanto, ante un homenaje a Henry James, pero el autor lo enmascara dentro una novela difícil de encuadrar en un género concreto. Podríamos decir que es una novela de intriga, un noir costumbrista (que creo que me lo acabo de inventar pero es lo que me viene a la cabeza). Y dentro de ese retrato de una época en general, como es la de principios del siglo XX en Inglaterra, y de la vida de los habitantes y visitantes de Lamb House en particular, la tensión va in crescendo hasta llegar a una escena, LA escena, donde el leitmotiv de la trama se resuelve de manera perfectamente congruente con la personalidad del autor... personalidad que marca el ritmo de la novela y que en ese final se despliega en toda su grandeza con una escena sencillamente maravillosa y difícil de olvidar.

La sinopsis del libro nos dice que esta historia está basada en el personaje de Theodora Bosanquet, la última dactilógrafa que trabajó para Henry James desde 1907 hasta la muerte del escritor, en 1916. Y no deja de tener su aquel porque a Theodora, al contrario que a la protagonista del libro, jamás se le pasó por la cabeza traicionar al escritor. De hecho se le podría considerar la persona más cercana a James en sus últimos años de vida, y la propia Virginia Woolf, a través de su editorial, The Hogarth Press, le publicó una especie de libro que contenía sus impresiones sobre los métodos de trabajos de Henry James y su manera de dictarle los textos (¿a qué espera alguna editorial para publicarlo en España? Pregunta lanzada al aire). En ese libro no traicionó nada de lo que pudiera haber visto u observado durante todos aquellos años en Rye. Bosanquet admiraba tanto a su jefe que en ese librito transmitía su fascinación por la genialidad con la que, paseo arriba paseo abajo por el salón que utilizaban como despacho, conseguía transmitir sus pensamientos en frases orales que ella debía pasar a máquina. Lo cierto es que la pobre Theodora pierde mucha ética y valores morales en su trasunta Frieda, pero debemos confiar en que, allá donde esté, no le importe xD.

No puedo dejar pasar la aparición de la escritora Edith Wharton en la novela. Morton Fullerton es un personaje real (periodista norteamericano del Times), y también aparecen por la novela autores como G.K. Chesterton en una aparición meramente testimonial, y Hugh Walpole en otra con algo más de sustancia, pero de todas las personas reales que pululan alrededor de esta historia, es Wharton la que sin duda da más en qué pensar. Amiga íntima de James, su vida privada, que no contaré aquí porque también forma parte de la trama, es conocida para quienes más o menos nos hemos acercado a su persona, pero el retrato que hace de ella la historia a nivel social, visto desde los ojos de la protagonista, es demoledor: avasalladora, egocéntrica, escandalosa, egoísta, clasista, impertinente... un personaje secundario fantástico para agitar tramas; lo dejaremos así. Aunque pobre Edith...

Os recomiendo encarecidamente la lectura de la novela por todas las cosas que os he dicho hasta ahora, pero es que no puedo dejar de mencionar también la frase final de la historia. No las últimas páginas... la frase final. La frase que cierra el libro. Porque para mí fue un click en la cabeza. Había algo que me rondaba durante toda la lectura y no sabía qué era, una mosca cojonera que se me había quedado detrás de la oreja y por mucho que intentase espantarla ahí estaba, página tras página. Y entonces llegué a a esa última frase y pensé... bueno, no os digo lo que pensé, que una miss de Netherfield no debe decir tacos (¿cojonera es un taco? xD): solo los piensa, y por fuera esboza una media sonrisita de Mona Lisa que esconde una satisfacción como un piano de grande. 

El caso es que no puedo entrar en detalles, no os puedo decir nada (y mirad que lo siento), pero para mí esa frase cierra de manera perfecta el círculo que es la novela y le da pleno sentido... porque hasta ahí era una fantástica novela con destellos que me inquietaban porque no terminaban de encajarme, aun sabiendo que tenían que tener un por qué aunque yo no lo viese (soy muy tiquis y consciente de ello a mi pesar, ya lo he dicho más de una vez). Pero después de esa frase, no hay más que hablar: ni destellos ni inquietudes. Un cierre fantástico.
 
Sufro por no poder ser más explícita, y encima creo que no he cumplido lo de no soltar un rollo del quince. En resumidas cuentas, Michiel Heyns, con una prosa precisa y preciosista (pero en absoluto pesada), se adentra en las entrañas del último refugio de Henry James con la evidente intención de socavar e implosionar sus cimientos y la tranquilidad  que allí ha construido, atacando aquello que le es más precioso. ¿Su arma? Una mecanógrafa insatisfecha que, a partes iguales, se ve manipulada por un vividor y arrastrada por su propia mente un tanto complicada. ¿Lo conseguirán? Pues ya estáis tardando en leerlo y averiguarlo. Y no, por si alguien se lo pregunta, no hace falta admirar a James para disfrutar de este libro, pero qué duda cabe que si se le admira, pues más mejor, que diría aquel xD.


Michiel Heyns (Stellenbosch, Provincia Occidental del Cabo, Sudáfrica, 1943) es novelista, traductor y crítico literario. De 1893 a 2003 fue profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Stellenbosch. A partir de 2004 se dedicó por completo a la literatura.

De sus novelas cabe destacar: The Children's Day (2002), The Reluctant Passenger (2003), Bodies Politic (2008), Last Ground (2011), Invisible Furies (2012), A Sportful Malice (2014) y I am Pandarus (2017).

De su labor como traductor debemos señalar la traducción del afrikáner al inglés de The Way of Women de la escritora sudafricana Marlene van Niekerk. Ha sido galardonado con los premios Herman Charles Bosman y The Sunday Times Literary, entre otros.

21 comentarios:

  1. Ya me había llamado la atención esta novela, pero después de leerte, me han entrado unas ganas locas de leerlo ya. Lo cuentas tan bien, que no puedo resistirme a leerlo.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Excelente reseña.Ya había leído varias opiniones pero tú me has convencido totalmente.Acabará en mis estanterías seguro.
    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Mira que al verla en el catálogo de Gatopardo me llamó la atención, pero con esta reseñaza no puedo dejarla escapar.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Ya lo tenía anotado en posibles, pero me has acabado de convencer. Me lo llevo.
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  5. Creo que no voy a poder vivir sin él, ahora que lo he visto ya no puedo irme con él ¡Esto es una desesperación! Me voy a ir a la Betty Ford, la clínica, a que me desintoxiquen que esto no puede seguir así, jajajaja.

    Buenísima reseña cielo.
    Besitos.

    ResponderEliminar
  6. Me ha gustado muchísimo el libro y también tu reseña. No lo tenía muy claro antes de empezarlo pero fue hacerlo y encandilarme por completo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  7. Ya estoy harta, ¡me rindo! ¡Pero bueno, cómo puedes hacer una reseña taaaaan larga y ¡¡tan magnífica!!! Mira que no quería coger muchos libros este año... mira que quería sacar adelante libros pendientes... y llegas tú ¡y me haces esto!! cómo voy a poder vivir sin leer este libro.
    Madre mía! a ver cuándo me puedo hacer con él... jeje...
    Un besazo enorme.

    ResponderEliminar
  8. hola! una lectura que nos puede gustar mucho, fantastica reseña que nos motiva a buscarla! que editorial sorprendente, gracias por mencionarla , saludosbuhos

    ResponderEliminar
  9. Yo quiero esto. No idolatro a James pero algunas novelas suyas me han gustado pero lo que es el behind scenes, me pirra. Eso de saber qué hacen de puertas para adentro no lo puedo resistir y tratándose de escritores mucho menos. Así que nada, otro que va a la saca aunque primero voy a leer el del invierno. Acabo de venir de Londres, con Fellowes así que voy a hacer un descanso del british y luego volveré con el invierno.
    Besos

    ResponderEliminar
  10. Super interesante todo lo que cuentas! Ya había leído alguna otra reseña de esta historia y me parece (valga la redundancia) muy interesante. Y eso que yo necesito darle otra oportunidad a su autor porque "Otra vuelta de tuerca" se me torció y no pude terminarlo. Además Edith Wharton está entre las autoras clásicas que me he propuesto leer este año, y está genial acercanos más a ella como persona, aunque veo que sale mal parada jajaja

    Anotado, besitos y buen finde ;)

    ResponderEliminar
  11. Desde que vi este titulo estaba esperando leer alguna reseña suya y después de leerte seguro que disfrutaría mucho leyéndola. Por cierto fantástica reseña enhorabuena. Besos

    ResponderEliminar
  12. Esto ya me mola más. Reconozco no haber leído nada de esta editorial pero me atraen varios títulos que vais reseñando, así que mira, este lo anoto.
    Ciao chatis!

    ResponderEliminar
  13. Un taco de vez en cuando, si está bien usado, no importa. El problema es cuando se abusa de él. Entonces pierde ya su significado, su fuerza... Y ya tenía este libro apuntado, pero después de esta inmensa reseña, lo subrayo, para que no se me pase.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  14. Voy a tener que dejar de pasar por aquí porque siempre me voy con libro apuntado jajaja
    Besos.

    ResponderEliminar
  15. Me gusta MH,

    Si me gustó Invierno, creo que ésta me gustará más todavía... En Invierno también aparecen personajes reales y nos da una visión bastante clara de como vivía y era Tomas Hardy... Pero por lo que cuentas, creo que en ésta hay más "emoción" con ese toque de "traición"...

    Interesante... ;)

    ResponderEliminar
  16. Pues me vas a matar pero no me gusta nada Henry James. Lo encuentro tan soporífero que cuando vi esta novela en el catálogo de Gatopardo lo primero que pensé fue "pobre mecanógrafa, debía dar cada cabezada en el trabajo...". Y encima Edith Wharton es otra de las que tampoco me hacen tilín, y mira que lo he intentado. Si no conociese tan bien al autor y lo hubiese intentado más de una vez con él, me hubiese convencido tu reseña; por dos cosas: ese retrato de una mujer trabajadora en una época en la que es bastante invisible en la literatura (vale, tienes razón, James tenía eso) y porque has dicho que has estado a punto de soltar un taco con la frase final. Pero ni aún así, pienso resistirme con uñas y dientes (risas malvadas).

    ResponderEliminar
  17. Vaya reseña, cualquiera no lo anota, y más copn la acalración final, pues me gusta según el título del que hablemos, jeje. Un besote!

    ResponderEliminar
  18. Menuda reseña tan buena y qué ganas de leer el libro me dan. Muchas gracias.

    ResponderEliminar
  19. Apuntadita queda. Después de haber leído ýa tres novelas de Henry James, me he convertido en un fiel seguidor suyo. Y esta novela que bos traes me sirve para conocer más al autor. Besos.

    ResponderEliminar
  20. Idò, me has dejado con la curiosidad. Me llama mucho al atención por el tema y por lo mucho que os ha gustado. Lo único que me echa para atrás es que tengo miedo a que sea demasiado costumbrista y que no he leído nada de Henry James, así que ya veremos. Pero enhorabuena por esta magnífica reseña :)

    ResponderEliminar
  21. Me cago en la mar¡¡¡ Que pondrá en la última frase¡¡¡ HE leído un par de libros de James, y me gustaron mucho, así que este me llama mucho la atención. Gracias por la reseña. Besos

    ResponderEliminar